sábado, 11 de agosto de 2012

SÍNDROME CONFUSIONAL AGUDO

Por cuestiones de tipo personal, mi curiosidad y ganas de entender un poco más el tema de los trastornos cerebrales, me lleva a estudiar uno de ellos y a seguir impactada por el desconocimiento que aún hoy tenemos sobre este increible órgano y en cómo la mayoría de estos trastornos no nos impresionan hasta que los vivimos de cerca y en personas a las que queremos tanto...

El delirium o síndrome confusional agudo no es sólo un síntoma, implica  una alteración de la conciencia y por tanto una disminución de la capacidad de identificar y reconocer el entorno, ocasionado siempre por causa orgánica (entendiendo por causa orgánica una enfermedad médica o efectos de alguna sustancia o tóxico).  Secundariamente a la alteración de la conciencia puede existir afectación de otras funciones cognoscitivas, como una  alteración del pensamiento (delirio), alteración de la percepción, de la memoria, de la afectividad, etc.
Los ancianos tienen mayor riesgo de presentar un delirium por distintos factores (polimedicados, “envejecimiento cerebral”, déficit sensoriales, aislamiento, cambios de entorno habitual). Todos estos factores se combinan entre sí y cualquier desencadenante puede actuar sobre ellos y producir un cuadro de delirium.
Las causas desencadenantes de delirium son:
  • Desequilibrio metabólico: hipoxia, hipercapnia, hipoglucemia, enfermedad renal, enfermedad hepática, alteraciones equilibrio ácido-base, electrolíticas, etc.
  • Endocrinopatías: hipotiroidismo, hipertiroidismo, hiperfunción suprarrenal
  • Estados febriles
  • Déficit vitamínicos: vitamina B12, folatos y Tiamina
  • Estado postoperatorio
  • Procesos cardiovasculares: hipotensión, crisis HTA, insuficiencia cardiaca.
  • Lesiones del SNC: ACVA, aneurismas, convulsiones , TCE etc.
  • Infecciones
  • Deprivación sensorial o sobre estimulación: sordera, defectos de refracción.
  • Fármacos: anticolinérgicos, anticonvulsivos, antihipertensivos antiparkinsonianos, antipsicóticos, glucósidoscardacos, Cimetidina, clonidina, Disulfiram, insulina, opiáceos, fenciclidina, Fenitoína, ranitidina, salicilatos, sedantes e hipnóticos, esteroides.
  • Tóxicos y drogas: alcohol, monóxido de carbono, etc.
    Un error importante y nada raro en la clínica diaria es la confusión del  delirium con el empeoramiento o la exacerbación de una demencia.

    FUENTE: fisterra.com (Atención primaria en la red)

domingo, 29 de julio de 2012

¡Sigue tu instinto! ¡Persigue tus sueños!

Decía Abraham Maslow:

"En última instancia, los músicos deben hacer música, los artistas deben pintar, los poetas deben escribir, si quieren estar en paz consigo mismo.
Lo que los humanos pueden ser, es lo que deben ser. Deben ser auténticos con su propia naturaleza."

miércoles, 25 de julio de 2012

La leyenda del caballo árabe...

"Cuando Allah quiso crear al caballo dijo al viento del Sur:

- De ti produciré una criatura que será la honra de mis allegados, la humillación de mis enemigos y la defensa de los que me atacan.

Y el viento del Sur, respondió:

- Señor, hágase según tu deseo.

Cogió Él entonces, un puñado de viento y creó el caballo, diciendo:

- La virtud inundará el pelo de tus crines y tu grupa. Serás mi preferido entre todos los animales, porque te he hecho amo y amigo. Te he conferido el poder de volar sin alas, ya sea en el ataque o en la retirada. Sentaré a los hombres en tu grupa y rezarán, me honrarán y cantarán aleluyas en mi nombre. Ahora ¡ve! y vive en el desierto durante cuarenta días y cuarenta noches. ¡Sacrifícate! y aprende a resistir la tentación del agua, broncea el color de tu cuerpo, aligera tus músculos de grasa, porque del viento vienes y viento debes ser en la carrera".

FUENTE: "El sanador de caballos". Gonzalo Giner (Planeta Madrid, 2010).

domingo, 1 de julio de 2012

PECADO CAPITAL

LA SOBERBIA...
O lo que es lo mismo: la falta de humildad, la actitud de autoadorarse, la trampa del amor propio...síntomas: prepotencia, jactancia, vanagloria, egocentrismo...

Según Enrique Rojas, hay dos tipos: la que se vive como pasión, y la percibida como sentimiento (más atenuada). Emerge en alguien que realmente tiene una cierta superioridad en algún plano destacado de la vida,sobresale en alguna faceta y sobre una cierta base. Consiste en una deformación de la percepeción de la realidad sobre uno mismo por exceso, de forma que dejamos de ver nuestros defectos.

No es lo mismo: soberbia, orgullo y vanidad...
El orgullo es más emocional. Es una alta opinión de uno mismo mediante la cual la persona se presenta con una superioridad y un aire de grandeza extraordinario. Puede ser lícito y hasta respetable. Decía Luis Vives que «es un amor a uno mismo por méritos propios».

La palabra vanidad procede del latín “vanitas,-tatis”, que significa falto de sustancia, hueco, sin solidez. Mientras la soberbia es concéntrica, la vanidad es excéntrica. La primera tiene su centro de gravedad dentro, en los territorios más profundos de la arqueología íntima. La segunda es más periférica, se instala en los aledaños de la ciudadela exterior. La soberbia es subterránea. La vanidad está en la pleamar del comportamiento.

Síntomas:
- Aire de suficiencia que refleja un bastarse a sí mismo y no necesitar de nadie. Engreimiento que esculpe y hace hierático el gesto y lleva al hábito altanero.

- La borrachera de sí mismo tiene su génesis de una zona profunda e íntima donde se elabora esa superioridad. Las manifestaciones más relevantes son: susceptibilidad casi enfermiza para cualquier crítica con un cierto fundamento; gran dificultad para pasar desapercibido; tendencia a hablar siempre de sí mismo, si éste no es el tema central de conversación, enseguida decae su interés en la participación y el diálogo con los demás; desprecio olímpico hacia cualquier persona que aflore en su cercanía y de la que se pueda oír alguna alabanza.

- La soberbia entorpece y debilita cualquier relación amorosa. Cuando alguien tiene un amor desordenado a sí mismo como el descrito, es difícil darse a otra persona y poner los sentimientos y todos sus ingredientes para que esa relación se consolide. Esto hace casi imposible la convivencia, volviéndola insufrible, pues reclama pleitesía, sumisión, acatamiento y hasta servilismo. No podemos olvidar, que para estar bien con alguien, para establecer una relación de convivencia estable y que funcione hace falta estar primero bien con uno mismo.

- En la soberbia se hospeda una obsesión exagerada por uno mismo, que ha ido conduciendo a una excesiva evaluación del propio mérito. Y afloran términos como alardear, jactarse, vanagloriarse.

Lo contrario de la soberbia es la humildad. Todo el edificio de la persona equilibrada se basa en una mezcla de humildad y autoestima. La una no está reñida con la otra. Una persona que reconoce sus defectos y lucha por combatirlos y a la vez, tiene confianza y seguridad en sus posibilidades.

Sólo el amor puede cambiar el corazón de una persona. Cuando hay madurez, uno sabe relativizar la propia importancia; ni se hunde en los defectos ni se exalta en los logros. Y a la vez, sabe detenerse en todo lo positivo que observa en los que le rodean. Saber mirar es saber amar.

A lo sencillo se tarda tiempo en llegar.


FUENTE: Dr. Enrique Rojas.

lunes, 25 de junio de 2012

La Rosa y el Sapo: un cuento con "alma"...

Había una vez una rosa roja muy bella; se sentía de maravilla por saber que era la rosa más bella del jardín. Un día comprendió que la gente la miraba sólo de lejos y no se acercaba a ella.

Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto, le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo, muy obediente, se alejo: Está bien, si así lo quieres.

Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al verla totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces: Qué mal te veo. ¿ Qué te pasó ? La rosa contestó: Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual. El sapo solo contestó: Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín. 
 (Autor desconocido)

Moraleja: Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos o porque simplemente consideramos que “no nos sirven para nada”.

sábado, 23 de junio de 2012

Homenaje a las Ballenas (la gran madre...)

Después de ver "Una aventura extraordinaria" (2012), me apetece hacer este pequeño homenaje a estos bellos animales de los que también deberíamos aprender...dejo esta pequeña sinopsis...
Basada en hechos reales, la película ”Una aventura extraordinaria” cuenta la historia de un periodista (John Krasinski) afincado en una ciudad pequeña, y de una voluntaria de Greenpeace (Drew Barrymore), a los que se unen naciones rivales para salvar a una familia de majestuosas ballenas grises atrapadas en el hielo del Círculo Polar Ártico. El reportero local Adam Carlson está decidido a irse de Alaska en busca de horizontes más prometedores. En el momento en que tiene la primicia de su vida, el mundo entero llega corriendo.

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&NR=1&v=6k0EoPi_02M

sábado, 2 de junio de 2012

"No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con ellas"


Lo que hacemos....lo que decimos....muestra cómo somos interiormente, a nivel intelectual, pero tambiés espiritual...
Esto debería hacernos reflexionar sobre aquellas malas actitudes que hemos podido mostrar ante algunas personas...

La mayoría de las veces, palabras como: injusticia, intolerancia, acoso, agresividad...no son más que muestras de comportamientos propios de personas inseguras, dominantes, carentes de autoestima...y reflejan y son fruto del miedo y/o el desconocimiento de nuestras propias capacidades.
Tenemos que apostar por actividades de educación emocional, sobretodo en la etapa de la preadolescencia (una de las más complicadas de la vida...en la que se conforma nuestra personalidad de la que dependeremos cuando seamos adultos), de forma que allanemos ese camino hacia la adolescencia.

En la sociedad actual, los antigüos mecanismos de "lucha-huida" no nos sirven de ayuda. Debemos utilizar nuestro conocimiento sobre las emociones y sentimientos propios y ajenos, para ayudarnos a tener un mejor control sobre los impulsos.
No podemos elegir nuestras emociones: no podemos desconectarlas o evitarlas, pero sí está en nuestra mano, reconducir nuestras reacciones emocionales y completar/sustituir el programa de conducta congénito primario: deseo o luchas, por formas de comportamiento aprendidas y civilazadas como el flirteo, la crítica, la discusión o la ironía.
Lo que hagamos con nuestras emociones, su manejo de forma correcta, dependerá de nuestro nivel de Inteligencia Emocional.

FUENTE: Pequeteca Inteligencia Emocional.